
La noche en que Amaral fueron Juan, Eva, Jaime, Toni y Chris, sin apellidos.
Efectivamente, y como ya vislumbró Eva un tiempo antes, Palma fue una fiesta. ¡Qué digo una fiesta, fue la fiesta! La calidez y la emoción se palpaba en el ambiente ya unos días antes del esperado concierto. Jaime G. Soriano y Toni Toledo parecían más expectantes que nunca, y es que lo estábamos, todos. Me es imposible hacer una crónica de este sueño, porque eso ha sido, un sueño. No sería objetiva porque para mí todo fue redondo, TODO, y más que redondo, fue MÁGICO. Así pues, simplemente comentaré la parte que afecte a mis sentimientos.
Primero de todo, la emoción invadía mi cuerpo solo por el hecho de que vinieran amigos de otras partes para arroparnos a Megg y a mí. Esta pequeña familia que hemos formado gracias a Amaral crece cada día más, y no hablo de número de miembros, sino de sentimiento. Quién aquí deba sentirse aludid@, decir que gracias por estos ratos, vividos y por vivir. Fue un placer inmenso compartir esos días de casa, música y turismo con vosotros, y ya ansío repetir. Fue precioso. Y me uno a lo que dijo Megg. El estar acompañada de familia y amigos que fueron para ver qué tiene Amaral que me produce tal felicidad, y salieron con ganas de venir con nosotras de gira, no tiene precio. ¡Al fin lo han comprendido, sí!

Siento que he tocado techo amaralianamente hablando J . Sé que siempre se superan, pero éste ha sido el súmmum para mí. Y de hecho, deseo que se superen, porque ya debe ser algo inimaginable… Pero a mí siempre me quedará ese momento mágico, que será sólo para mí y la gente que me rodeaba, y ahí se mantendrá. Estaban entregados al infinito%, el público respondió de una forma que yo jamás había visto, de pie desde el primer tema, cantando y bailando y la acústica era inmejorable. Y lo dicho, todos ellos, los 5, irradiaban felicidad por todos lados.
No hay mucho que añadir a las crónicas y críticas que ya han salido. He estado varios días callada, pero es que no tenía palabras. Igual que no las tenía Eva después del coreado “Sin ti no soy nada”, ni siquiera después de irse para el bis y reponerse un poco de la rebosante muestra de sensibilidad, pureza y humildad que dejó ver sin tapujos. Así es ella. Siento orgullo, mucho orgullo de seguirles. Y siento orgullo de que esos dos pedazo de músicos que son Jaime y Toni sean de mi tierra. Y aún sabiendo que Juan y Eva tienen dueño aragonés, esa noche les sentí más nuestros que nunca, fueron mallorquines. Lo dieron todo por y para nosotros. A mí me siguen faltando palabras, solo sé que me da miedo que pudiera no haber pasado en realidad, porque para mí… sigue siendo un sueño, del que no quiero despertar…
Texto e imágenes: Laia Planells
Twittear


(CC) 2007-2012
Gracias Jorge por publicarlo