Crónica: Un paseo por las nubes

Escrito por user Laia el user 15 de noviembre del 2011

Amaral en Donosti, Auditorio Kursaal, 12.11.20011.

Un paseo por las nubes, así es como resumiría yo esas 24 horas que pasé en tierras del norte. Un paseo de principio a fin… como no podía ser de otra forma, y en la mejor compañía.

En mi segunda visita a tierras vascas en este año amaraliano, pude disfrutar de otro gran gran espectáculo de The Amarals y su Big Band. El Kursaal nos esperaba hacía ya meses, con entradas agotadas casi desde el principio. Solo el nombre del sitio ya causaba un respeto enorme, lo que acrecentaba mis ganas de concierto después de un mes de sequía musical encerrada en mi isla. Y allí estábamos, haciendo tiempo paseando por San Sebastián, ciudad de acogedora atmósfera, impactante arquitectura y mezcla de estilos y muy buena calidad culinaria. El tiempo acompañaba, las calles repletas de gente paseando bajo una agradable brisa marina y una temperatura más que formidable. Pero, como ya he dicho, el Kursaal nos esperaba.

El sitio, a primera vista, me pareció más pequeño de lo que esperaba, aunque muy moderno, eso sí. Pero al entrar y sentarnos en nuestra butaca de primera fila me volví para atrás y me quedé impactada con la distribución de los asientos. Están colocados de una forma muy vertical, todo el mundo lo ve perfectamente esté donde esté, y no hay palcos. Mientras la gente iba entrando sonaba de fondo la ya conocida playlist de antes del concierto, que aquí os dejo enlazada  Gira Hacia lo Salvaje (2011/2012). Por primera vez en los conciertos que llevo viendo, no había nada proyectado en la pantalla, y se apagaron las luces y quedamos totalmente a oscuras. De repente y casi a la vez que se proyectó el lobo, aparecieron todos uno a uno sobre el escenario, un escenario casi a ras de suelo, muy sonrientes, y Eva canturreando el All Tomorrow’s Parties. La ovación fue máxima. Y empezó el show.

El setlist no sorprendió en absoluto, es el ya habitual de esta gira otoñal, con 25 temas (dos bises), pero si noté algunos cambios significativos. En El universo sobre mí Juan estuvo a los teclados, que no siempre lo está, y le dio un toque especial. La intro de Como un martillo en la pared la noté variada, más instrumental, moló mucho. Y empezamos a ponernos de pie algunos en Hoy es el principio del final, inevitable el levantarse, aunque solo fuéramos unos pocos. Pero ante la insistencia, en Estrella de mar, hacia el final de la canción y mientras Eva cantaba con los ojos cerrados, todo el mundo dejó su asiento. Cuando Eva abrió los ojos y vio a todo el respetable en pie, hizo una cara de sorpresa taaaaan expresiva…. Fue increíble. Unos temas más tarde vino el que para mí es el boom de los conciertos, el enlace entre Las puertas del infierno, No sé qué hacer con mi vida y Big Bang. Tienen tantísima fuerza esos temas y provocan tal subidón (sobretodo cuando Eva se pasea entre las filas), que el ambiente se caldeó por momentos. Proximidad total con el público y entrega máxima. Me encanta.

Y tocó bajar el ritmo (que no la intensidad) y calmarse un poco con la versión acústica de El mundo al revés (una de las mejores versiones que he escuchado, por cierto), seguida de Robin Hood, con la preciosa intro del Maestro Aguirre y el Señor Soriano, juntos los dos en el lateral. Algo pasó ahí, Eva entró tarde o no sé qué pero me sonó raro el principio, aunque precioso el tema, eso sí. Otro de los grandes momentos de la noche fue con Van como locos con la entrega del público a los coros. Graciosa como siempre la explicación de Eva de cómo cantarlos, y de cuando hizo hablar a Jaime y le pilló bebiendo (jajaja). Siempre es divertidísimo cantar con él. Y se despidieron con la siempre espectacular En sólo un segundo para volver con el primer bis de tres canciones: Kamikaze, Sin ti no soy nada y Cuando suba la marea. El público ya no se sentó y los vigilantes, finalmente, no pusieron pegas a las grabaciones. Y poco podían hacer (habían estado todo el concierto llamando la atención a quien usara cámara o móvil, y con todos de pie debía ser imposible). Y el último bis lo dedicaron a Revolución, siempre a tope y con final improvisado espectacular. Y mientras escribo esta crónica estoy en mi casa descansando de esas frenéticas 24 horas. Megg sigue ahí, está en el segundo de los conciertos. He podido escuchar Riazor en directo y me ha contado que hoy sí les dejan grabar. Parece que realmente y como nos dijeron, Juan y Eva han hablado con los del Kursaal y les han traspasado nuestras quejas. ¡Gracias a los dos!

Como siempre la gente coreó hasta límites insospechados los temas más conocidos de sus discos antiguos, como serían Cómo hablar y Moriría por vos, pero también se emocionó con los temas nuevos del disco, que todo el mundo se sabía ya. Estéticamente cambiaron los fondos proyectados y las luces que tan bien dan a cámara. En Revolución recuperaron las letras proyectadas de las giras pasadas. No es de la veces en que haya habido más feedback con el público, ni que Eva estuviera más habladora, pero se notaba el buen rollo en el aire. Y volvieron a quedarse firmando a todos los que lo pedían.

En general, el de ayer fue un concierto redondo: redondo de sonido, de calidad y de calidez. La banda se va viendo mucho más rodada, con toques nuevos, especialmente en la percusión (muy marcada en Olvido y Sin ti no soy nada), mucho más sólida y confiada. Quizás se echa de menos algún cambio en el setlist, pero supongo que eso se irá viendo a medida que pase el tiempo y puedan dedicarse a ensayar más. De momento iremos de concierto en concierto, que esto es lo que nos gusta. Y mientras, yo seguiré en las nubes…

Los únicos cuatro vídeos que pude grabar fueron KamikazeSin ti no soy nadaCuando suba la marea y Revolución.

Texto, fotos y vídeos: Laia Planells.

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