
Un comienzo de gira es siempre un arma de doble filo. Es ese concierto que el fan coge con más ganas porque suele venir precedido de un parón más o menos largo y supone la puesta de largo de las nuevas canciones. Eso, a priori, debería garantizar el éxito. Debería. Y lo hace, si uno es capaz de quedarse con eso, con las ganas, con la novedad, con el retorno. Pero a veces los años traen consigo un cierto nivel de exigencia. Porque sí, porque ya no valen los mínimos, porque no cabe la complacencia, porque siempre debería haber margen para la sorpresa. Y porque sabes que pueden. Con creces.
El primer concierto de una gira nunca es el mejor. Puede ser más o menos intenso, puede haber más o menos disfrute, puede venir con muchas o pocas sorpresas, pero el show siempre crece con el rodaje, con los meses de carretera que hacen que las canciones sigan creciendo. Si la banda encima es nueva, esos kilómetros de andadura y esas primeras decenas de bolos son aún más importantes.

Pero cuando arrancas en casa, en un aforo reducido, con las entradas agotadas desde meses atrás y rodeado de un sin fin de caras conocidas, tienes demasiados elementos a tu favor como para ser conformista y jugar sobre seguro. Y esa es en cierto modo la sensación con la que algunos salimos del Palacio de Congresos. Vaya por delante que no fue un mal concierto, porque es harto difícil que los amarales den un mal bolo: hay muchas tablas, mucho saber hacer y mucha y muy buena música. Quizás es por eso que el nivel de exigencia está alto. Es como conformarse con un 7 en un alumno de 10.
Pero vamos a ir poniéndonos en situación. Tenemos un auditorio con un gran escenario. Muy grande para cinco músicos escudados por sus instrumentos y amplis, lo que hace que una puesta en escena sencilla, pero efectiva, resultona, no logre evitar que parezca algo desangelado. Cuando ya pasan más de veinte minutos de la hora señalada, se apagan las luces y mientras, una vez más, la Velvet Underground lleva la música a cada rincón del recinto, los ojos de un lobo se posan sobre los presentes. Tras la pantalla sobre la que se proyecta la imagen aparece una primera sombra. Dos, tres. La cuarta va acompañada del contorno de una gorra. La quinta viste una larga melena. Los cinco músicos irrumpen en escena y dan oficialmente el pistoletazo de salida a esta gira Hacia lo salvaje. Suena el tema que da nombre al disco. Saludo, buenas noches y, sin tregua, Esperando un resplandor y ese gran acierto que ha sido recuperar Un día más en su versión eléctrica y con un soberbio ‘solo’ de armónica. Y aunque suena potente, hay algo raro. Cuesta saber si es la acústica del recinto o es algo intencionado, pero el sonido no llega limpio.
Aún así, y con algún problemilla técnico, el concierto avanza y comprobamos una cosa: las canciones nuevas funcionan muy bien en directo. Son potentes, directas y queda muy claro que no necesitan artificios ni grandes despliegues de medios visuales que puedan eclipsarlas. Aquí lo importante son ellas. Y las guitarras. Y el bajo, ése que está más presente que nunca. Y la batería, con una amplia gama de ritmos y registros. Y, cómo no, la voz. Y a pesar de que en el repertorio no hay lugar para las sorpresas- al menos esta vez- es de agradecer que las nuevas canciones estén acompañadas de un buen puñado de temas antiguos que, aunque ya hace tiempo que se han ganado un hueco en los directos, están mucho más cerca del sonido del nuevo disco que muchos de los archiconocidos hits del grupo.

Al final, son dos horas cargadas de energía, grandes canciones y buenas intenciones, que dejan patente que la mayoría de los peros son fruto de la novedad. La mayoría, pero no todos. Porque en medio de semejante derroche de energía, en medio de la cercanía que provoca un escenario al que sólo lo separan del público cuatro o cinco pequeños escalones y que hace que en más de una ocasión Eva se acerque a la gente e incluso se pasee entre las filas de asientos, lo que se echa en falta es un pequeño respiro, uno de esos momentos en los que desaparece la banda y Juan y Eva se quedan solos con sus guitarras para recordarle al respetable que sí, que están flanqueados por grandes músicos, pero que ellos, los dos, se bastan para defender unas canciones que han nacido justo así, desnudas, un puñado de palabras y unos cuantos acordes de guitarra. Y así aprovechar y acordarse de dos o tres de esos temas que no suelen tener mucho protagonismo en las giras pero que seguro harían las delicias de un auditorio incondicional, que agotó en pocos días el aforo, meses antes de la cita, y que espera que ésta no sea una noche más de una extensa gira. Eso que hicieron años atrás, en el Príncipe Felipe, cuando vistieron de largo al gato y al dragón y decidieron dejar un hueco para Rosita, Un día más y El final. En un recinto que, además, parece pedir justo eso.

La ventaja que tiene arrancar con cinco citas consecutivas en el mismo lugar es que permite ir puliendo muchos detalles. Hay margen para ajustes y reajustes y, con ello, para lograr que el sonido, la puesta en escena y, por ende, el espectáculo mejoren. Después de una noche de descanso para disfrutar del ambiente pre-pilares de Zaragoza y más música, volvimos el sábado para un segundo asalto. Y mereció la pena, porque enseguida quedaron olvidadas las sensaciones raras de la primera cita. El sonido había mejorado sensiblemente y a ellos, a Juan, Eva, Toni, Chris y Jaime, se les veía más cómodos, más enérgicos, más compactos. En definitiva: más banda. Y rozaron el sobresaliente. Y en breve volverán al 10; materia prima hay de sobra. No olvidemos que estamos aún en la primera evaluación. Queda mucho curso por delante.
Texto y fotos: Cristina Moreno.
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(CC) 2007-2012
genial cris, no puedo estar más de acuerdo…es como conformarse con un siete un alumno de diez…faltó algo, la sorpresa, lo inesperado, como el final en zaragoza en el 2088. ainssss
Genial, Cris, como siempre!
Muy buena crónica Cris! Yo también fui jueves y sábado y comparto muchas sensaciones contigo.
Buena crónica, Cris. Cierto que mejoró el sonido, cierto, pero también pensé que quizás era porque estaba sentada en otro punto de la sala. No sé. En cualquier caso, ahora es cuando se verá como anda todo. Un abrazo!
Gracias, chicos
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Laia, yo estaba sentada prácticamente en el mismo sitio ambas noches y se notó bastante diferencia.
Gran crónica! Me ha gustado mucho
Los comienzos siempre son difíciles, ya irán puliendo detalles.
Hola!!! Ya me tardaba verlos de nuevo, es para mi un verdadero honor y placer volverlos a oir, la verdad se les echaba de menos.
El domingo que viene los ire a ver a Naron, seguro que arrasan como siempre lo han hecho.
Un saludo a todos y ¡ARRIBA AMARAL!
Sonia
He releído la crónica otra vez y me gusta mucho más ahora que el primer día
Un escrito muy agradable (no se si yo lo llamaria critica, ya que siendo fans es dificil pensar que haya imparcialidad). No deja de sorprenderme la suerte que tienen de tener un grupo de seguidores tan magnificos como vosotros, maxime ahora con internet.
A lo que voy, me a resultado curioso que no se diga nada en el escrito del tema de las butacas ( que es bueno tener donde sentarse si eres un carca como yo y te cansas demasiado de dar botes en plan “salta con los pelos al viento”. La edad es lo que tiene). Al tema, que estoy convencido que muchos de los alli presentes si se hubieran puesto mas “salvajes” de la cuenta hubieran arrancado las butacas de cuajo con tal de bailar, no mejor que bailar diria danzan en plan tribu urbana (por lo de salvajes) muchos de los temas que tocaron (y creo que al menos 8 temas del nuevo disco lo son, vamos que son de esos que hacen que te entren ganas de mover el esqueleto aunque no sepas bien como y al dia siguiente no te puedas levantar… Y asi vamos como vamos luego en las discos). En fin que ¿Quien dice que el rock & roll no fuera bailable? Anda que no movía na las caderas el de Memphis.
Me quedo pensando si haréis por aquí alguna encuestilla de esas foreras preguntando cual es el tema os parece el mas bailable (perdon danzable) del disco. En mi caso no dejo de pensar que el 3 del album (6 del setlist que sale en acompañando a texto) es muy danzable estilo rock & roll, pero eso no quiere decir que piense que es la que mas danzable. Hablando de setlists, no se si habra algun tipo de misterios o de cuestion creativa a la hora de elegirlo (en plan opera-rock), pero seguro que si que tiene que influir el orden de las canciones a la hora de hacer que a la gente le entre el ritmo y el gusanillo del bailoteo. En fin, que creo tal vez a traves del setlist se pueda crear el ambiente necesario para hacer que al publico presente le den mas o menos ganas de moverse.
Despues de tanta tonteria sobre si indis o no indis detras del arca perdida, supongo que lo de las butacas y lo danzable, junto con el que el que leyera lo dicho en http://jenesaispop.com/2011/10/06/amaral-numero-1-sin-el-apoyo-de-la-radio/, es lo que me lleva a pensar que algunos tipos piensen que por ser 40 piensan que con “prisa” de liebre ganaran a la tortugita en cuanto a lo danzable a pesar de la evidencia de ser disco de oro. Vamos que de ser cierto solo logran desacreditarse a si mismos. En fin que mas polemicas… Hay muchas radios y de aqui al verano hay mucho tiempo… Estoy seguro que este verano la peña bailara en todas las discos y garitos de moda algun que otro tema del nuevo album, aunque sea a base de pedirselo al pinchadiscos de turno. Esto me recuerda que en las pasada feria de San Miguel en torremolinos le pedi a uno que me si me podia poner cierto tema que llevaba en mi telefono inteligente pero como el menda tenia un ordenador para poner los mp3ces no le era facil acceder a la entrada en linea y enchufar el telefonillo al equipo (que no se si es algo legal o no). Si no hubiera perdido el cable de datos seguramente le hubiera pasado el tema y luego a bailar ( Jo chico, esto si debia de rozar la ilegalidad. Lo que es capaz de hacer uno con tal de bailarse algun tema nuevo de esta gente, ir en plan pirata bucanero, si sere malvado con danza satanica incluida, menos mal que perdi el cable…) Con todo me puso otro de un album anterior. ¿Que pasaria si de aqui al verano eso lo hicieran algunos fans en cada provincia española al irse de marchuqui findesemanera cada vez que salieran? Es facil pedir que te pongan un tema en el pub-garito-disco de turno, y es facil llevar el tema en el telefono por si estos pinchadiscos viven en la luna y no tienen el disco ¿No? En fin que seguro que, de haber segunda parte de la gira, luego en algun concierto que otro concierto la peña botaria de lo lindo en plan Van bailando como locos.
El tiempo ya lo dira, si esto se trata de algun tipo de curso estoy seguro que de aqui a los examenes de verano puede aprobar con nota alta mas asignaturas de las que plantean en esta evaluacion preliminar. Ultima broma… A ver si va ser que con eso del disco de oro y lo de los indis esos de gafa-pasta los han colocao en la clase de los listillos empollones y por eso nos se le da bien eso del gim-jazz, el step y tal en las clases de educacion fisica.